Lo peor de volver a casa cansado y en un bondi que va lleno, es cuando al lado frena el mismo bondi vacío y con una vieja de mierda (porque es de mierda) sentada, tranquila y que te mira como gozándote, seguramente para demostrar su condición innata de vieja forra.
Sí, hay viejas forras y hay viejas dulces. Las viejas forras nacen siendo viejas forras y lo van a ser por toda su vida.
La otra vez en el bondi a una viejita dulce de 70 años le cagó el asiento una vieja forra de 15.